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Mejora tu autoestima después de un implante de cabello

Aunque el primer y evidente efecto de injertarse pelo se da a nivel estético, es indudable que mejora tu autoestima después de un implante de cabello. Esto es algo que no dudamos en afirmar, y bien en alto, porque hemos sido testigos del avance de cientos de pacientes que, conforme pasan los meses, contactan con nosotros simplemente para contarnos cómo les va y para volvernos a agradecer el haber cambiado su vida; tal cual.

Un cambio a mejor lo mires por donde lo mires

Un cambio físico

Evidentemente, ponerse pelo supone, con el paso de los meses, un cambio a nivel físico en nuestro cuerpo. Los folículos trasplantados siguen desarrollándose y el crecimiento y engrosamiento de los nuevos cabellos se va dando poco a poco.

Si has leído nuestro artículo sobre la evolución del injerto, sabrás que a partir del tercer mes ese grosor ya es manifiesto, acercándose, cada vez más, el resultado a su proceso final.

Otro tirón importante se da a partir del quinto mes, donde el pelo vuelve a ganar grosor y su longitud ha aumentado considerablemente. Además, nos encontramos con que, en este punto, ha aumentado la naturalidad, pudiendo ya hacerte una idea de cómo será el resultado final.

Como ves, no hay que esperar mucho para notar un cambio a nivel estético, unas modificaciones que se dan físicamente en nuestro cuero cabelludo.

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El cambio psicológico

Sin embargo, esta modificación estética, en la práctica totalidad de los casos, viene determinada por un malestar psicológico que tiene el paciente. Puede ocurrir que él mismo se vea poco agraciado, que haya sentido rechazo por parte de una persona cercana, que su alopecia haya sido un condicionante para no conseguir un empleo… Pueden pasar muchas cosas y cada uno es dueño de su historia. Sin embargo, podemos decir que nadie se hace un injerto de cabello por aburrimiento, siempre hay un motivo detrás que se relaciona con nuestra autoestima.

Esas diferentes situaciones vividas nos hacen mella, haciendo que nuestra autoestima baje y que perdamos confianza en nosotros mismos.

Por si esto no fuese poco, existen incluso círculos viciosos relacionados con la alopecia. Un ejemplo claro es la ansiedad. Padecer este trastorno termina por hacer que perdamos nuestro cabello y, a su vez, nuestro nuevo aspecto y sus consecuencias, nos producen más ansiedad. Entrar en uno de estos círculos es muy peligroso pues la recuperación es muy difícil a nivel psicológico, pero es mucho peor para nuestro cabello, que podría, incluso, mantener una caída desmedida y no recuperarse nunca.

Pocas soluciones hay a esto más allá de atajar el problema a tiempo, antes de que todos los folículos se atrofien, y utilizar los que tenemos sanos para realizar un trasplante. Sólo de esta manera conseguiremos que nos crezca pelo sano.

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Mejora de la autoestima

Lo primero que sentimos, a nivel psicológico, cuando vemos los resultados del implante, es que estamos recuperando el control sobre nuestro cuerpo. Cuando el pelo cae sin control, nos sentimos impotentes porque nada de lo que hacemos funciona. Esto hace que nos terminemos por considerar inferiores, incapaces de controlar las situaciones y que, por ello, nos dejemos manipular; es un sentimiento horrible con unas consecuencias devastadoras que, con el injerto de pelo, desaparecen.

A los pocos meses, como decíamos, los brotes de cabellos largos y gruesos y su aspecto mucho más natural que hasta el momento nos ayudan a empezar a recuperar esa confianza que habíamos perdido tiempo atrás. Además, la autoestima aumenta cuando nos vemos más guapos (suena superficial pero es la verdad) y, más allá de eso, cuando comprobamos que hemos cambiado, superando una mala situación.

Así, poco a poco, todo aquello que nos habíamos olvidado de hacer (salir a bailar, hacer amigos o incluso buscar trabajo) vuelve a nuestra mente y, poco a poco, comenzamos a probar si la intervención ha sido un éxito en este aspecto. Los resultados positivos en estas interacciones son esenciales para el paciente, quien se siente nuevamente un individuo más de la sociedad, no alguien relegado por una característica física. Además, la superación de la situación hace que la persona, por lo general, afronte su nueva vida con más ánimo, con una nueva y positiva predisposición; el cambio es realmente increíble.

Percibirnos de esta manera tan positiva va a servir para reforzar nuestro amor propio, esencial para hacernos respetar y para que, por empatía, también deseemos respetar a los demás y tratarlos educadamente. Así, nuestras relaciones se vuelven positivas y nuestro entorno deja de ser, poco a poco, tóxico y destructivo para nosotros.